Después de mi tortuoso camino tratando de encontrármela por la calle, conseguí cruzarme con ella (más bien me vio ella a mi), estuvimos hablando y en la segunda o tercera frase me pidió mi teléfono (asombroso por lo tímida que es, pero lo hizo). Estuvimos como 15 minutos hablando y quedamos en que yo la llamaría para quedar. Deciros que esos 15 minutos que estuvimos hablando (mi desesperación por verla hizo que aparcara mi timidez con ella y la hablara mirándola a los ojos, antes hubiera sido incapaz) no paraba de verla unos puntos blancos y luminosos en sus ojos, eran como destellos. Cuando me fui a despedir de ella, al darle un semiabrazo y dos besos me puso cara de no querer que me fuera (los dos sabíamos que nos teníamos que ir). Cuando me fui, al rato pensé lo de los puntos blancos y luminosos de sus ojos y se que no era reflejo del sol ni de nada por el estilo.
El día que quedamos, ella había avisado a su familiar, quien nos presentó (este familiar está en su mundo, o se le dicen las cosas claras o no se entera de nada). Nos sentamos a tomarnos un café y hubo un momento en que su familiar se alejó un momento de nosotros y ella se quedó mirándome fijamente con su mejor sonrisa (ahí me di cuenta de que estaba superencantada de estar conmigo). Al rato nos fuimos a un parque (apareció la madre de ella para dejarnos a su niño, ella no está soltera). Mientras su familiar y el niño estaban en unos juegos yo estaba con ella en un banco. No dejé de mirarla y de piropearla. Le hice una foto y le encantó. Le dije que antes de irnos le haría otra foto a la sombra y me dijo que si con una sonrisa. Cuando estábamos solos le encantaba, en cuanto se acercaba su familiar o alguien merodeaba cerca, se ponía a la defensiva conmigo.
Recibió una llamada del padre del niño y parecía estar hablando más bien con un compañero de trabajo que con el susodicho. Se quien era porque dijo su nombre varias veces.
Antes de irnos, volvió su madre y ahí se puso superborde con la madre. Cuando nos íbamos, al ir a hacerle la foto, como estaban su madre, su familiar y su niño con nosotros, se puso también superborde conmigo. Quería hacer creer a su familia que se dejaba hacer la foto como un favor (os recuerdo que cuando se lo dije a solas de hacerle la foto dijo que si con una sonrisa).
Al día siguiente la llamé y me dijo que se lo había pasado muy bien conmigo(cuando hemos hablado por teléfono y está sola siempre se despide de mi con un piropo, y en presencia, cuando nos cruzamos y está sola igual). Y eso que no hicimos nada especial. Además quería volver a repetir (por esto tiene sentido que me pidiera mi teléfono, no se le pide el teléfono a alguien que no te interesa nada). Me dijo que me llamaría para quedar, pero se que no lo hará porque tiene muchísimos miedos encima.
Se que tiene muchos miedos por lo siguiente. La relación con su madre es de tira y afloja. Su madre la sobreprotege, ella quiere salir de esa sobreprotección, pero no se atreve por miedo. En su casa, por lo que me dijo ella es la única que cuida del niño (lo dijo de una forma que se notaba que estaba harta de ser la única de estar atenta al niño).
Entonces mi pregunta es, teniendo en cuenta que ella es defensiva y tendría que hacerlo con mucho tacto, si se os ocurre alguna manera de que pueda ayudarla a que salga de la burbuja de la sobreprotección del miedo en que la han metido ya que ella sola no se atreve a salir.
Gracias por vuestras sugerencias.
Si alguien le gustaría saber de dónde viene toda esta historia, a continuación os pongo el origen de toda la historia:
De adolescente (año 95) conocí a una chica, con la cual me llevo 3 años (soy mayor que ella). No recuerdo la primera vez que la vi, pero desde el principio la sensación que tengo es que me gustó y mucho. A esta chica (y a su madre) la conocí a través de su tía. Tanto a la chica como a la madre las conocí en casa de la última.
El último día que la vi yo llegué a su casa, su madre y su tía me dijeron que ella tardaría en llegar. Al rato llegó ella y no la vi cuando entró porque se fue a otra habitación, pero sabía que era ella. Mientras aparecía y no yo me impacientaba. Viendo que no venía, su madre la llamó. El momento de su aparición lo recuerdo como algo muy especial: muy buen tipo para su edad, muy, muy guapa de cara, pelo muy bonito, ojos preciosos, pero lo que más me gustaba de ella era su mirada; con su mirada sencillamente me tenía. Cuando cualquier chico de mi edad hubiera preferido 1000 veces mirarle sus atributos femeninos, yo prefería 1001 veces más ver su mirada. Dicen que la mirada es el espejo del alma, y es cierto en su mirada vi el cielo y me encantó. Recuerdo que cuando fijé mi mirada en sus ojos ella ya me estaba mirando y no dejamos de mirarnos hasta que sentó, fui yo quién dejó de mirarla por timidez. Durante el rato que estuvimos el uno enfrente del otro, con su madre y su tía a cada lado, no dejamos de cruzar miradas. En mitad de la conversación, su madre me preguntó si la hija me parecía guapa. Por un momento no supe que decir, la miré a ella y sabía que tenía que decir la verdad; dije:Es guapa. Acto seguido ella bajó la mirada, se sonrojó cada vez más y me devolvió la mirada con una amplia sonrisa. Yo me quedé muy cortado, por un momento su sonrojo y su sonrisa me convencieron de expresarle mis sentimientos, pero algo me pasó que no fui capaz de reaccionar. Cuando salí de allí, me entró tal miedo que me juré no volver a verla nunca más.
Días posteriores, yendo por la calle con prisas, escuché una voz, creo que era ella, pero entre mi despiste, mi torpeza y mi estupidez, unida a la prisa que llevaba, fui incapaz de volverme por si era ella. Me volvió a entrar miedo.
Años después, tras la misa de un familiar de ella, pregunté por ella y me dijeron donde estaba, ese momento tenía novio. Era extraño porque yo estaba con toda su familia y ella alejada con él. Pensé en saludarla, pero la situación me cortó tanto que no pude. Además, me sentía muy raro con ella. Ahora me doy cuenta de que me seguía gustando muchísimo.
Hace 5 años me encuentro con su tía por la calle, y me comenta que su sobrina me había visto un día. Le pregunté por qué no me saludó. Fue de excusa en excusa: que le daba vergüenza, si yo estaba con un amigo, y tras la última, que ella estaba con el novio, me cambió de tema. Supuse que no me estaba diciendo toda la verdad. Tras esto, llamó a su tía para decirle que quiero ver a su sobrina. Sabía que podía tener novio, su tía me había dicho que estaba con otro chico. Tras hablar con la tía y decirle que iba en son de amistad (tampoco podía decirle que podría gustarme su sobrina, porque hacía tiempo que no la veía) la chica se negó en rotundo a verme, no paraba de insistir en que tenía novio, daba igual las explicaciones que le diera, no quería verme. Me dejó muy cortado.
En septiembre de este año me acordé de ella y decido ponerme en contacto con su tía. Hablamos de varias cosas y le pregunto por la chica. Me dijo que se había casado y que tenía un niño. Un jarro de agua fría que me llevé. Le pregunté por qué su sobrina la última vez no quiso verme. Nuevamente de excusa en excusa: hay gente que es corta de mente, su familia es muy clásica. De todas formas le dije que me hiciera el favor que me ayudara a ver a su sobrina.
En octubre me cruzó sin esperármelo con la chica y su madre. Me quedé completamente bloqueado con las dos. Les di dos besos, dije una tontería y ella se echó a reír. Acto seguido la miré fijamente, la cara, el pelo y los ojos, y cuando empezaba a ver su mirada, durante 3 segundos, volví a ver el mismo cielo de hace 17 años, tuve que dejar de mirarla porque me hubiese declarado allí mismo y no era el momento adecuado. Y os aseguro que mientras la miraba dejó de reírse, solamente me sonreía y me miraba fijamente, igual que hace 17 años cuando le dije guapa. Tras este inesperado y breve reencuentro estuve durante una semana negándome a mí mismo que me gustara, hasta que escuché a mi corazón y mi alma y les reconocí lo siguiente: no me gusta, ME ENCANTA; no la quiero, LA AMO; no es parte de mi vida, ELLA ES MI VIDA. Suena a frase hecha, pero lo siento así. A su madre la he vuelto a ver un par de veces más y no me he bloqueado, pero a ella la volví a ver este mes, a través de su tía, que coincidimos en una iglesia. Cuando la vi estaba tan guapa que no la reconocí, le tuve que preguntar si era ella (pregunta idiota por mi parte) a ella le entró una risa nerviosa y no dejó de mirarme y sonreírme. Cuando la miré a los ojos la reconocí y fue como si se apagaran todas las luces de la calle (era de noche) y se iluminase su cara. Otra vez me sonreía ampliamente. Tuve que dejar de mirarla porque estaba rodeada de sus familiares, me entró miedo y me bloqueé. Alguna amiga me ha comentado que esta chica sigue por mí, a pesar de todo. Os aseguro que no me lo tengo creído y no me quiero imaginar cosas que no son.
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